NaNoWriMo 2016: Leyes de maletín – Parte 03

El motor del coche se apagó devolviendo el silencio a la noche. Las luces de este seguían encendidas cuando la puerta se abrió y su ocupante salió al exterior. Caminó hasta ponerse frente el morro del vehículo, donde su silueta se recortaba ante los brillantes faros.

—Tengo lo que me pediste—dijo a la oscuridad de la noche.

De detrás de unas vigas apareció una moto con las luces apagadas. Se apagó el levo ronroneo del motor y de ella bajó un hombre alto, vestido de negro y con un casco con la visera bajada. Se acercó al hombre del coche mientras se desabrochaba la chaqueta y subía la visera del casco.

—Es usted muy desconfiado, señor Alcalde. Se nota que lleva la política en la sangre. Me duele que no crea que soy un hombre de palabra —dijo el motorista con un tono burlón en su voz.

El hombre que había bajado del coche se acercó al motorista. Sostenía un maletín en la mano. Se notaba que se encontraba bastante nervioso.

—No me llames así, podría escucharte alguien.

El otro hombre rio estrepitosamente mientras alzaba los brazos y giraba sobre sí mismo.

—Es usted muy gracioso señor Alcalde. Estamos en mitad del puerto de Alicante, en la zona de carga y es de madrugada. Nadie puede oírnos ni vernos —se acercó más al hombre de maletín—. No debe de preocuparse.

El alcalde dio un par de pasos más y se situó frente al motorista. Su corazón latía a mil pulsaciones por minuto y, a pesar de ser invierno, estaba sofocado de calor y sudando.

—Tengo lo que me pediste —dijo alzando el maletín—. Todos los documentos del asunto. Nombres, fechas, números de cuentas, todo.

El motorista cogió el maletín de las manos sudorosas del alcalde, todavía con el tono burlón en su voz.

—Es usted un hombre obediente, a pesar de ser de derechas —bromeó mientras dejaba el maletín en el suelo, a su lado.

El alcalde lo miró fijamente. Luego miró el maletín y de nuevo volvió a mirar al motorista.

—¿No vas a comprobarlo? —preguntó.

El motorista se encogió de hombros sonriendo.

—¿Es necesario? A pesar de ser un político confío en su palabra. Además, ya sabe todo lo que hay en juego.

El alcalde se giró bruscamente hacia su coche. Le había parecido escuchar algo detrás de él y el pánico le invadió.

—Hay alguien más aquí. ¡Nos han visto!

El motorista volvió a reír, fuerte, sin preocuparse de que lo oyeran.

—No se asuste señor Alcalde. He comprobado la zona antes de que llegase, estamos completamente solos.

—Le digo que he oído algo —dijo el Alcalde mientras comenzaba a caminar hacia el coche.

El motorista se abrochó la chaqueta mientras el alcalde se alejaba hacía su coche. Se agachó y recogió el maletín.

—Serán obreros trabajando. Pero si tan preocupado está, será mejor que se vaya. No vayan a reconocerlo y se meta en problemas.

El alcalde se giró hacia el motorista, estando ya a la altura del coche y lo miro fijamente. A través de la visera abierta, su rostro tenía una sonrisa macabra dibujada. No sabía si era porque su cara era así o, quizás, porque los faros del coche y el casco distorsionasen el rostro con las sombras.

—He cumplido mi parte—dijo el alcalde—. Espero que cumplas con la tuya.

El motorista se puso el casco y se dio la vuelta para dirigirse a su moto.

—Tenga claro que sí, téngalo muy claro —dijo en voz alta para que se le escuchase desde el coche.

Cerró la visera, montó en la motocicleta y arrancó. Salió de la zona de vigas en menos de un segundo y, poco después, se perdió entre los contenedores.

El alcalde seguía junto a su coche, con la mano en el tirador para abrir la puerta. Todavía estaba muy nervioso, casi temblando, y no era por el frio. La reunión le había destemplado el cuerpo.

Ese maletín que le había entregado contenía todos los datos del grupo que se había dedicado a enriquecerse a costa de malas acciones. Si llegase a saberse que había filtrado todos esos datos, estaba muerto. Las cosas se habían puesto serias desde hacía un tiempo. Incluso intentaron atentar contra uno de ellos al negarse a cometer ciertas acciones.

Abrió la puerta y se sentó en el asiento del conductor. Se abrochó el cinturón de seguridad y arrancó el motor. La intensidad de las luces bajó un poco al accionar la llave en el contacto.

De pronto algo le cubrió la cabeza. La vista se volvió borrosa al pegarse contra la cara la bolsa de plástico. El pánico le hacía dar bocanadas, intentando aspirar un aire que no existía. Sus manos intentaban aferrar los brazos que rodeaban el asiento, tirando de él hacía atrás, impidiendo mover la cabeza. En uno de sus forcejeos apretó los botones del techo y las luces interiores se encendieron. Con el espejo de dentro, podía ver la figura borrosa de alguien sentado en el asiento de atrás del coche. Fue entonces cuando ató cabos.

El sonido que había escuchado mientras mantenía la conversación con el motorista había sido sin duda la puerta del coche al cerrarse. Por eso había insistido en que la reunión fuese en un sitio apartado, para poder eliminarlo.

La luz empezó a flojear, no por falta de energía, sino porque su cuerpo se quedaba sin oxigeno. Seguía intentando zafarse de su atacante, cada vez con menos energía. En un último esfuerzo, intentó agujerear la bolsa, pero era dura, quizás fueran varias. No podía agujerearla ni quitársela. Al final su cuerpo fue vencido, y la asfixia lo envolvió en oscuridad.

El silencio volvió al interior del vehículo, solo interrumpido por el leve ronroneo del motor. Pasados unos segundos, la puerta trasera se abrió y una figura corpulenta salió del vehículo, cerrando la puerta tras él.

Llevaba una bolsa de plástico en las manos enguantadas. La arrugó y la metió en uno de los bolsillos de la chaqueta. Se acercó a la parte delantera y abrió la puerta del conductor. Se inclinó dentro del coche y quitó el freno de mano. Comenzó a empujarlo y dirigirlo para dejarlo encarado con el borde del muelle. Cuando lo tuvo enfilado, apagó el motor y las luces y cerró la puerta del conductor, tras haber bajado las ventanillas traseras.

Se senté en el bolardo donde se amarraban los barcos y tomó un poco de aire. Aunque el coche estaba arrancado y la dirección iba suave, un coche de esas dimensiones era pesado y le había costado horrores llevarlo al sitio..

Cuando recuperó el aliento, se situó en el maletero del coche y comenzó a empujarlo hacia el borde del embarcadero. Lentamente fue avanzando hasta que cogió algo de velocidad. Entonces, un sonido fuerte y seco detuvo el coche de golpe.

—¡Mierda! Si estaba bien encarado —se quejó el asesino.

Se dirigió al morro del coche, pensando que este había impactado con un bolardo. Sacó el teléfono móvil y encendió la linterna de este para ver cuál era el problema. Este maldijo cuando vio lo que había pasado.

Al empujar el coche no había caído en que llegaría un momento en que las ruedas delanteras pasasen el borde y, entonces, la carrocería del coche, caería sobre el pavimento. Y justo eso era lo que acababa de ocurrir. La zona de carrocería debajo de las puertas delanteras había caído al suelo y rozaba contra el borde del muelle.

—Joder —dijo el asesino mientras asomaba la cabeza por debajo de la carrocería—. Que puta casualidad.

Se levantó del suelo y apagó la linterna, volviendo a meter el móvil en el bolsillo de la chaqueta. Se colocó de nuevo en la parte trasera del vehículo e intentó empujarlo. Este no cedió. Se dio la vuelta y apoyó la espalda sobre el maletero. Usando las piernas como palanca, volvió a empujar. Esta vez un chirrido metálico le indicó que el coche se había movido, pero apenas unos centímetros. Volvió a intentarlo, pero esta vez no lo hizo avanzar.

—Mierda —exclamó incorporándose de nuevo.

Comenzó a darle vueltas al coche, buscando alguna forma de hacerlo caer. Se alejó un poco de él, dirigiéndose hacia la zona de vigas, buscando algo que pudiera usar a modo de palanca para ayudarse a empujar. No encontró nada que le valiese.

Refunfuñando, se quitó los guantes y sacó el teléfono del bolsillo de la chaqueta. Estuvo unos segundos tocando la pantalla y se lo llevó al oído. Tras unos tonos, alguien contestó.

—¿Mikel? —preguntó a la otra voz de la línea—. Soy yo. ¿Quieres ganarte algo de pasta? Necesito ayuda con una cosa.

Esperó mientras le contestaban desde el otro lado.

—Ok, te mando la ubicación por WhatsApp, te necesito aquí ya.

Colgó el teléfono y activó el GPS para mandarle la posición en la que se encontraba a la persona con quien había estado hablando. Poco después volvió a meter el teléfono en el bolsillo de la chaqueta y se enfundó los guantes. Se dirigió al bolardo de amarre y volvió a sentarse, a esperar.

Según iba pasando el tiempo, le apetecía más y más encenderse un cigarro, pero no podía. Si dejaba algo allí que pudiera relacionarlo con lo que estaba pasando era hombre muerto. Así que a aguantar las ganas, como mejor pudiese.

Capítulo anterior                     Capítulo siguiente
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Las simas de Juan F. Valdivia

Enfrentada al Vacío la oscuridad se revela como luz.

Morada de Relatos

Ciencia ficción, Fantasía y Terror

Danza de Letras

Al son de las palabras

Luna de Hielo

“Creando otros mundos para que este valga la pena, no importa el medio”

inca trail to machupicchu

inca trail to machupicchu, cheap inca trail, machupicchu inca trail, cheap inca trail to machupicchu

Benjamin de jesus

La clave del éxito es ser constante en todo, trabajar mucho y tener FE

COMO SER POETA SIN MORIR

página web de Mero S. Myers

Alescritor

Relatos cortos y proyectos de escritor

Fábulas estelares

De lecturas, lenguajes y naves espaciales

En la orilla de Misly

Amo, luego vivo.

Elia Santos

La vida en Poesía

Glykós Katharsis

Este espacio constituye mi pequeño cosmos y es un fiel reflejo de mí; alberga escritos sobre todo aquello que me gusta, me apasiona, me interesa y me infunde curiosidad. Para leer alguna de mis entradas, selecciona la ''categoría'' que sea de tu preferencia , o bien, echa un vistazo a lo ''más visto'' Todo lo publicado es de mi autoría.

Pensamientos del Artesano

Nunca Pensar Distinto

Apuntes sobre Cine

Crítica de Cine

Laura Morán Iglesias

Página web y blog de Laura Morán, escritora de fantasía y ficción.

Ilusión en proceso de aprendizaje

Así soy, vivo, pienso, siento y escribo...

,

.

Paula De Grei

Bitácora de una loca reprimida

Ana Centellas

En un viaje hacia mi aventura literaria

El Destrio

Donde termina todo lo que no tiro a la papelera.

Bebé a Mordor

Blog de una madre friki que viaja en familia con sus hijos

El Desgranante

Despertador de sentimientos.

侘・寂

Ficción, no ficción. Quizás escriba, quizás no. Anécdotas o historias cortas.

MIL Y UNA VIDAS

Vivir sin leer sería vivir sin vivir

Esther García Sanz

Sonrisa a tiempo completo, lectora apasionada y escritora en proceso

La Nave Invisible

Navega y descubre autoras de fantasía y ciencia ficción.

M. Floser

Relatos y promoción de autores.

Microcuentos

Microcuentos a partir de tres palabras por Andrea Landa Ferrer

El cuaderno de la coleccionista

Hay quien colecciona sellos, cromos, discos...Y luego estoy yo, que colecciono historias.

La Tecla de la Vida

(por cada tecla, un latido de corazón)

En el Jardín Inglés

• donde lo que nunca ha sido, puede ser •

loslibrosdelossuenos.wordpress.com/

Libros. Esos que te hacen soñar, vivir increibles aventuras, viajar a lugares desconocidos. Los que consiguen hacerte reír y llorar en unas pocas páginas. Los que llenan de vida a sus personajes, alimentan tu imaginación, te emocionan, te interrogan, te excitan, te hacen preguntarte qué pasaría sí... Los que junto a una buena taza de café hacen que una tarde de lluvia se convierta en la mayor aventura de tu vida. Solo tienes que dejarte llevar. Pasa, lee, disfruta.

Into the books

Blog de literatura

Celia Añó

Escritora de fantasía y cuentos ilustrados

Taturro lector

Literatura y desvaríos.

Diario de un gato negro

Libros, escritura, novedades y reflexiones

El primer capítulo

Blog literario

La Brújula

"Lo esencial es invisible para los ojos"

A %d blogueros les gusta esto: