Artículo: Escribir es escribir, y punto.

Lo primero que voy a decir es que no tengo la más mínima idea de escribir bien, por lo que si has llegado aquí buscando consejos para mejorar en tus textos, quizás no sea el sitio adecuado. Aunque tengo una bonita sección llamada Compañeros de Tinta donde encontrarás muchos blogs de gente que sí te puede ayudar en esa tarea. Una vez puesto sobre aviso, si decides quedarte, bienvenido.

También te informo que si eres de aquellos que ya llevan tiempo escribiendo, que han conseguido una rutina, el siguiente tocho no te va a servir para nada. Este artículo está pensado para motivar a aquel que empieza a redactar sus primeras líneas, a aquel que piensa que lo que acaba de leer puede escribirlo mejor, e incluso a aquel que aún no ha descubierto el mágico mundo de la literatura.

Ahora, otra cosa que deberías de saber: este no es el típico artículo de “convierte tu obra en el próximo best-seller” o “aprende a dominar las musas”. Este artículo trata sobre lo que de verdad te interesa, escribir. Para ello, te voy a poner unos consejos o normas que, aunque son de sentido común, no todos conocen.


1.- Si te gusta escribir, escribe.

¿Verdad que es algo obvio? Pues no todo el mundo lo sabe. O al menos no todos lo ponen en práctica. Como dijo Diógenes, “el movimiento se demuestra andando”, en este caso, y aplicándolo a nuestra pasión, “la escritura se aprende escribiendo”.

Es cierto que no siempre vas a poder escribir (tiempo, bloqueos, sueño…), pero cuando tengas la oportunidad de sentarte delante de tu procesador de textos, tu máquina de escribir o tu rudimentaria pero siempre efectiva libreta, escribe lo que te venga, lo que te apetezca en ese momento.

Olvida la documentación, el worldbuilding o cualquier otra cosa que hagas para darle cuerpo a tus textos, solo escribe. En este “oficio” lo que se necesita es crear rutina, coger el hábito de escribir y olvidarse del resto. Así que escribe lo que sea, lo que te apetezca, pero escribe.


2.- Siempre comienza por el principio.

Con esto no me refiero a que empieces a escribir poniendo los típicos “Erase una vez…” o cosas por el estilo, me refiero a que comiences desde abajo.

Para este consejo me baso en mi propia experiencia. Cuando escribí mis primeras líneas serias (me refiero a serias a lo que denominé mi primer escrito fuera de los obligados en el colegio e instituto), lo hice tras leer la novela Eragon, la cual me pareció tan sumamente cutre que le dije a mi pareja que yo era capaz de escribir algo mejor, motivo por el que empecé a redactar El poder del nigromante. Craso error.

Uno de los microrrelatos más leídos de la historia.

Nunca, y cuando digo nuca me refiero a nunca, te lances a la aventura de escribir por primera vez y empieces por una novela. El motivo es que vas a cometer miles de fallos y errores de novato que no vas a saber solventar y vas a acabar agobiado. Y si no te lo crees, pásate por la sección del blog donde voy subiendo el borrador de esa novela y deja que te sangren los ojos.

El consejo de este apartado es simple, empieza por abajo. Microrrelatos que se llevan ahora, algún relato corto de entre 500 y 1000 palabras, cosas que sean rápidas de escribir y leer, que no necesiten una inversión de tiempo enorme ya que cuanto más inviertas en el inicio, más va a doler el palo que te van a dar cuando te lean. Y eso me lleva al siguiente consejo.


3.- Todos tenemos ego, pero es mejor dejarlo en casa.

Cuantas veces me habrán dicho “¿esto lo has escrito tú?, mejor dedícate al ajedrez” o “bueno, al menos tienes buena letra”. Y todas esas veces me han entrado ganas de coger la libreta, enrollarla y metérsela por el… Pero lo importante es saber contenerse y esto es lo que te va a hacer aprender.

Por norma general, todos los que escribimos tenemos un ego muy alto, lo que nos lleva a creer que nuestro texto es el nuevo Quijote y eso nos impide avanzar. Porque todos cometemos fallos, mayores o menores, pero fallos son y estos ensucian nuestros escritos. Y no nos gustan que nos los digan, aunque luego los corrijamos, siempre dejan ese regusto amargo en la boca.

Pero estos fallos son los que nos van a ayudar a avanzar como escritor. ¿Cómo? Pues aceptándolos de buen grado y aprendiendo de ellos.

En mi caso, recientemente y a pesar de llevar unos 10 años escribiendo, he descubierto cosas que no conocía como que los verbos de habla en los diálogos no llevan mayúscula o los acentos de las interrogativas indirectas. Cosas que uno aprende cuando le corrigen, cuando guarda su ego y permite que otros le muestren sus cagadas. Pero para eso hay que compartir lo que escribimos, algo que hablaremos en un punto más avanzado.

El orgullo muchas veces te jugará malas pasadas, por lo que deberás mantenerlo a raya. Normalmente la mayoría de aquellos que echen un vistazo a tus textos van a sacarles errores, por lo que deberás estar abierto a esos comentarios y, sobre todo, dejar ver que quieres que te los hagan. El ego del escritor también le hace corregir, demostrar que sabe más que aquel al que lee, por lo que eso podrás usarlo a tu favor para mejorar. Deja que se crean superiores y aprovecha esa superioridad para mejorar tus textos con sus correcciones.

Ahora mismo, donde más estoy aprendiendo es en las pruebas de redacción que tienen en la web de LiterUp. Se trata de una especie de concurso llamado Inventízate, donde tienes que escribir un relato en base a unas condiciones que la propia web selecciona. En un principio es complicado, pero las bases te las ponen ellos, tu solo tienes que tejerlo. Y lo mejor es que otros participantes podrán leerlo y valorarlo, lo que te ayudará a mejorar al mostrarte los fallos y decirte como corregirlos.

Las palabras también hieren cuando se usan de mala manera.

Eso sí, pasa de aquellos que menosprecien tu trabajo o que lo critiquen de manera destructiva. No son buenos para ti y nunca lo serán para ellos mismos. Son “escritores” que su propia inseguridad les hace atacar al resto y regodearse de sus fallos. Procura ante todo no convertirte en uno de ellos.


4.- Comparte y regala, así mejorarás hasta el infinito.

Parece absurdo, pero todo lo contrario. La gente no va a leer un relato, cuento o lo que hayas escrito si es tu primer texto y encima lo pones en venta. Ya venderás tus obras cuando sepas escribir.

Esto se podría llamar marketing, pero dirigido a la mejora en vez de a la venta. Has de tener en cuenta que para mejorar necesitas a alguien que te corrija y, a no ser que tengas pensado en gastarte una pasta en correctores especializados, lo mejor que tienes es tirar de tus contactos. Bien mediante redes sociales (Facebook es fabuloso para eso), bien mediante un blog, o haciendo uso de plataformas especializadas como Wattpad o ELDE, lo importante es que lean lo que escribes para que puedan aconsejarte.

Hacer esto te va a permitir no solo aprender, sino conocer gente que te va a ayudar a mejorar, que te va a proporcionar enlaces de interés, artículos para desarrollarte como escritor y lo más importante, ideas. Y precisamente las ideas nos llevan al siguiente punto.


5.- Las ideas, esa cosa que nunca está y, cuando llega, dura unos segundos.

Es cierto que el título del punto es largo, pero es la mayor verdad del escritor. Y la más dolorosa.

Vas a tener miles de ideas a lo largo de tu vida, pero no todas van a ser buenas, ni vas a poder apuntarlas antes de olvidarlas. Mi consejo para esto es una app para el móvil. En mi caso uso OneNote de Microsoft, más que nada porque es gratuita, ligera y se puede sincronizar con el PC (en caso de usar Windows). Conozco mucha gente que usa un bloc o una libreta, pero en mi opinión, es un cacharro más que llevar encima, mientras que el móvil lo llevas siempre contigo.

Y vuelvo a hacer uso de la web de LiterUp para indicarte otra forma de conseguir ideas. Bien con el banco de ideas que explican en este artículo, o bien con sus retos literarios. Estos últimos son una iniciativa que consiste en proporcionarte una idea para escribir un texto a la semana, con un total de 52 propuestas. Como estás empezando, puedes usarlo para desarrollar textos con los que practicar sin la presión de buscar algo sobre lo que escribir.


6.- Los concursos, esa fruta prohibida, por ahora.

Pues sí amigo mio. Si esperabas ponerte a escribir para participar en concursos y ganar mucha pasta, y muchos libros, y más pasta, vete olvidando. Por algo muy sencillo, la autoestima.

Si tú te presentas a un concurso, se van a presentar cientos de personas más (dependiendo el tipo de concurso), lo que te va a hacer muy difícil conseguir ganar, por lo que te va a entrar un bajón tal, que no vas a querer seguir escribiendo. Doy fe.

No digo que no concurses, pero si acabas de empezar a escribir, espera unos meses. Necesitas práctica, pulir tus textos, aprender a puntuar, a “enseñar en vez de decir”, cosas que vas a conseguir escribiendo muchas letras. Por muchos tutoriales que estudies, por muchos recursos para escritor que visites, por muchas guías para mejorar que leas, no te van a servir de nada si no tienes una buena tanda de textos a las espaldas, pues como decíamos en el primer punto, “la escritura se aprende escribiendo”.

No tengas prisa, todo llegará. Si hoy no puedes participar en un concurso, ya participarás más adelante. Yo llevo más de 10 años escribiendo y, de todos a los que me he presentado, los únicos que he quedado “finalista” están dentro del saco de los posibles fraudes literarios. Así que paciencia, pues cada NO que recibas va a minar tu moral como escritor y eso es algo que no te puedes permitir si te gusta esto.

Dicho esto, pasamos al último punto, pero no menos importante.

7.- Escribe para ti y al resto que les den.

Conciso y directo. Nunca te dejes llevar por las multitudes o por los comentarios de los demás. Escribe lo que a ti te apetezca.

Que se ponga de moda el tema de los viajes en el tiempo no significa que tengas que escribir sobre ello, a menos que te guste. Ten en cuenta que no hay nada más duro en este sector que escribir para el lector, pues este es una veleta. Lo que hoy le encanta mañana puede aborrecerlo y eso te puede salir caro. Siempre debes de escribir sobre lo que te guste. Puedes aceptar sugerencias a modo de empujón, pero no te obligues a ti mismo a escribir algo que no te llame, pues hará que te bloquees y vas a acabar tirando la toalla.

Personalmente he escrito casi de todo. Hay géneros que no me gustan nada, como el romántico, aparte de que no se me dan bien, pero aun así los he escrito. ¿Qué quiero decir con esto? Que puedes probar a tocar todos los palos, a combinarlos, a inventar; pero si te aburre lo que estas escribiendo, imagínate al que vaya a leerlo.

Siempre he pensado que he de escribir lo que me gustaría leer, por lo que te recomiendo que hagas lo mismo.


Y creo que no me dejo nada en el tintero.

He pensado que un artículo así podría ayudar a los que estáis empezando, ya que cuando te metes en temas mayores como ortografía y lingüística, creación de mitologías y religiones o los sistemas económicos de nuestros mundos imaginarios, la cosa se complica mucho.

Por eso mismo espero que, si estás iniciándote en la escritura, esta entrada te ayude a seguir adelante y pueda servirte para no tirar la toalla en algo tan bonito como es la creación literaria. Aunque no sea una sección típica de mi blog, pues a mí lo que se me da mejor es inventar historias (creo), si veo que es de interés y que acaba gustando, quizás en un futuro traiga más entradas como esta.

Y ahora te pregunto ¿qué te ha parecido? ¿Crees que te servirá para algo? Y si ya llevas tiempo escribiendo, ¿piensas que debería haber añadido algo más?

Pues aquí me despido, espero tu comentario y sobre todo, espero verte escribiendo.

Un saludo.

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16 comentarios sobre “Artículo: Escribir es escribir, y punto.

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    1. Muchísimas gracias amigo mío. Estaba ya un poco aburrido de tantos artículos perfeccionando la escritura y ninguno enseñando a escribir.
      Espero que valga de algo y pueda ayudar a quien le haga falta a empezar a escribir.

      Me gusta

  1. De lo mejor que he leído últimamente, y leo mucho. Sobre todo por la intención, ayudar, y por centrar el foco en la actitud. De eso se habla muy poco, y es el combustible que devora incesantemente esta locomotora. No bastan las ganas, ni los comentarios de apoyo, ni el engañoso feedback de las estadísticas. Hay que tener los pies en el suelo, apretarse los machos y trabajar duro.

    Porque el trabajo es el camino para lograr los sueños.

    Muchas gracias por estas directrices que pueden ser un salvavidas si se saben entender. Manuales hay a cientos, aunque en realidad no hay mejor manual que leer a los grandes, ahí está todo para quien quiera verlo. Pero en este mundillo siempre vienen bien unas cuantas dosis de realidad: por mucho talento que se tenga, jamás se hará sonar un instrumento en condiciones hasta que los dedos dejen de doler.

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    1. Muchísimas gracias por pasarte. Supone mucho un comentario así sobretodo al tratarse del primer texto de este estilo que escribo en el blog.
      Si es cierto que hay muchos manuales para mejorar la escritura pero pocos que te metan caña y te expliquen como empezar. No digo que yo pueda hacerlo, pero espero que alguien los aproveche para el día de mañana poder usar toda la cantidad de recursos que hay por la red.
      Como ya he dicho, lo importante es escribir.
      Un saludo Israel.

      Le gusta a 1 persona

  2. Genial este artículo para los que nos adentramos por primera vez en el mundo de las letras. Conciso, fresco, con toques de humor y bastante práctico. Como bien dices no es un artículo de “estos son los diez grandes secretos para triunfar” porque eso no existe, pero sí es buen listado para sentar la cabeza, aprender los mínimos (muchos de sentido común, como bien apuntas, el que por desgracia es el menos común de los sentidos).

    Estoy de acuerdo con todos los puntos aunque difiero un poco del de los concursos. Yo creo que un concurso debe de ser un método de práctica más. No hablo de sumergirse concursos que piden novelas enteras, que rozan las 100.000 palabras o que ofertan una gran suma de dinero o la publicación íntegra de la novela, puesto que participar en ellos exige demasiado esfuerzo sin aparente recompensa. Hablo de concursos más pequeños con los que empezar. Tal vez la clave sea participar sin tener mucha expectativa, no porque tu trabajo sea malo, sino por la inmensa oferta recibida (y porque muchos están amañados desde el principio… en más de una ocasión he encontrado concursos en los que el texto ganador está plagado de faltas de ortografía y cuando se les pregunta al jurado, nadie ofrece una explicación sólida sobre por qué ha resultado elegido).

    Practica escribiendo textos con las condiciones que pide el concurso o rescata viejos que puedan dar el perfil. Inténtalo, no pierdes nada, pues la negativa ya la tienes. Yo la veo como una forma más de motivarte a seguir trabajando y nunca despreciar tu trabajo por el hecho de que no lo hayan escogido, que eso no es para nada lo importante.

    Y para acabar, recalco tu último punto, sin duda lo más importante es escribir para ti, y si alguien más lo disfruta, bienvenido sea, pero ante todo hay que mantenerse fiel a sí mismo.

    De nuevo enhorabuena por el artículo, espero leer más pronto ^^

    Le gusta a 1 persona

    1. En el tema de los concursos me refiero a participar cuando estas empezando a escribir. Vas a invertir mucho tiempo y conocimientos en perfeccionar tu texto y, a no ser que seas un Dios bajado a la tierra, no vas a ser seleccionado porque tu técnica será superada por muchos otros autores. Eso desmoraliza mucho, todos lo sabemos y, para alguien que está empezando, puede suponer un parón brutal.
      Esta claro que has de competir con gente para mejorar y aprender, pero primero deberías centrarte en terminar textos. Como digo, concursos hay miles.
      De todos modos, estos consejos no pretenden marcar unas pautas estrictas a seguir. Si tú quieres presentarte a concursos, adelante. Al fin y al cabo lo que importa es escribir.
      Me alegro que te haya gustado el artículo y me alegro aún más que hayas pasado a comentar. Muchísimas gracias!

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      1. Todo depende de la mentalidad con la que participes en concursos. Independientemente de que escribas bien o no, si vas convencido de que ganarás, seguro que te frustras muchísimo. En mi caso siempre lo he hecho con “vamos a probar”, como quien juega a la lotería. Tampoco hablo de grandes concursos, sino de algunos oficiados por grupos de lectura de la ciudad, del barrio, retos en foros…
        Pero bueno, sí, supongo que cada uno se lo tomará de una forma.

        🙂 Pues espero poder leer más entradas del estilo en tu blog

        Le gusta a 2 personas

    1. Sin duda es la más importante. Por muy bien que escribas, si lo haces para el lector, siempre estarás a su merced. Uno ha de escribir lo que quiera y el lector ya vendrá.
      Un saludo y gracias por pasarte a comentar.

      Me gusta

  3. Buenos días Roberto,
    me ha gustado mucho el artículo, a pesar de no estar de acuerdo en casi ningún punto, excepto en el de que si te gusta escribir, escribe, pero creo que cada uno debe empezar por lo que le pida el cuerpo, ya sea una postal o una novela de mil páginas, y no escribir un cuento solo porque sea más corto que una novela.
    Un pequeño apunte sobre las ideas. A mí me estresaba, supongo como a casi todos, no apuntar a tiempo alguna idea que fuera a ser precisamente la que era genial. He conseguido relajarme con el siguiente pensamiento: si una idea no es capaz de permanecer en mi cabeza un par de días, tampoco lo hará en la del lector y merece ser desechada.
    No estoy de acuerdo con tu punto de vista pero me alucina lo claro que lo tienes y lo expresas, yo cambio de opinión cada media hora…
    Rebuscaré en el resto de tus textos y te invito a que te pases por El zoco del escriba a tomar un té con hierbabuena conmigo y discutamos de lo que prefieras.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    Le gusta a 1 persona

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